Glosario
Términos complejos explicados de forma Simple, a lo Lowi.
BYOD son las siglas de «Bring Your Own Device», que en español significa «trae tu propio dispositivo». Es la práctica de utilizar el móvil, el portátil o la tablet personal para trabajar, en lugar de usar un dispositivo proporcionado por la empresa o, en algunos casos, además de este.
Sirve para dar flexibilidad a los empleados y, de paso, reducir el gasto en equipos corporativos.
Es un modelo muy habitual en empresas de todos los tamaños, y también algo que muchos empleados practican de forma informal, aunque su empresa no tenga una política BYOD definida. Por ejemplo, al mirar el correo del trabajo desde el móvil personal.
No hace falta trabajar en un departamento de IT para toparse con el BYOD: si alguna vez has instalado la app de Slack, Teams o el correo corporativo en tu propio móvil, ya has practicado BYOD, aunque nadie lo llamara así en tu empresa.
El BYOD también tiene su lado menos positivo, sobre todo relacionado con la seguridad. Si un dispositivo personal se pierde, se lo roban o se infecta con malware, la información de la empresa que contiene queda expuesta.
Además, es habitual que estos dispositivos se conecten a redes wifi públicas, se compartan con otros miembros de la familia o no tengan las mismas medidas de protección que un equipo corporativo.
También puede generar cierta confusión entre la vida personal y laboral, ya que el mismo dispositivo mezcla aplicaciones, fotos y archivos de ambos mundos, lo que complica separar la información de trabajo cuando, por ejemplo, un empleado deja la empresa.
Otro riesgo habitual, más práctico que técnico, es la falta de uniformidad. Cada empleado usa un modelo, una versión de sistema operativo y unas aplicaciones distintas, lo que complica dar soporte técnico y asegurar que todos cumplen el mismo nivel mínimo de seguridad.
Para que el BYOD funcione sin poner en riesgo la seguridad de la empresa, conviene apoyarse en varias herramientas. Una VPN permite que el dispositivo personal se conecte de forma cifrada a los recursos internos de la empresa, protegiendo la información mientras viaja por Internet.
La autenticación multifactor añade una capa extra de seguridad al acceso, exigiendo algo más que una contraseña para entrar a los sistemas corporativos.
Además, muchas empresas utilizan soluciones MDM (gestión de dispositivos móviles) para poder aplicar políticas de seguridad, separar los datos corporativos de los personales dentro del mismo dispositivo o borrar la información de la empresa en remoto si el dispositivo se pierde.
Como empleado, también puedes poner de tu parte con gestos sencillos: mantener el sistema operativo actualizado, usar un bloqueo de pantalla, evitar redes wifi públicas sin protección para acceder a herramientas de trabajo y desconfiar de aplicaciones o enlaces sospechosos. Son medidas básicas, pero reducen mucho el riesgo.
En el modelo de dispositivos corporativos, es la empresa la que compra, configura y controla por completo el equipo que usa cada empleado, lo que da mucha más seguridad y control, pero también implica un gasto mayor y menos flexibilidad para el usuario.
En el modelo BYOD, el dispositivo es propiedad del empleado y, salvo que se aplique una política de seguridad como la explicada arriba, protegida además por un buen firewall o cortafuegos en la red de la empresa, el control de la empresa sobre ese equipo es mucho más limitado.
En la práctica, muchas organizaciones optan por un modelo mixto: dispositivos corporativos para los puestos con acceso a información más sensible, y BYOD para el resto, siempre con unas normas mínimas de seguridad.
Ninguno de los dos modelos es mejor en todos los casos. La mejor opción depende del tipo de empresa, de la sensibilidad de la información que se maneja y de cuánto valor le dais, tanto la empresa como el equipo, a la flexibilidad de trabajar con el dispositivo propio.
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