Glosario
Términos complejos explicados de forma Simple, a lo Lowi.
Seguro que alguna vez has estado mirando las especificaciones de ese móvil que tanto te gusta y te has topado con un numerito seguido de las letras «Hz». O quizá has escuchado a alguien decir que su pantalla es «súper fluida» porque tiene 120 hercios. Pero ¿de qué va todo esto realmente?
Te vamos a explicar a continuación todo sobre la tasa de refresco, para que cuando elijas tu próximo móvil sepas exactamente qué estás comprando y si realmente necesitas pagar más por esos hercios de más.
La tasa de refresco, medida en hercios (Hz), es la cantidad de veces que una pantalla es capaz de actualizar la imagen que muestra cada segundo. Dicho de otra forma, la tasa de refresco no es otra cosa que la velocidad a la que el panel de tu móvil o monitor se «dibuja» a sí mismo para que tú veas movimiento.
Para entender para qué sirve la tasa de refresco, piensa en esas libretas de dibujos animados que hacíamos de pequeños. Si pasabas las hojas muy lento, veías dibujos separados. Si las pasabas muy rápido, el monigote parecía cobrar vida y moverse con suavidad. Pues bien, la tasa de refresco es exactamente eso. Si tu pantalla funciona a 60 Hz, puede actualizar la imagen 60 veces en un segundo. Si funciona a 120 Hz, puede hacerlo el doble de rápido.
Cuando hablamos de qué es el refresco de pantalla, nos referimos a esa capacidad de renovación. Cuanto más alto sea ese número, más fluida puede ser la transición entre una imagen y otra, siempre que el contenido acompañe. Esto es lo que hace que, al hacer «scroll» en Instagram o leer una noticia, todo se sienta más suave y dé menos tirones.
Al final, es calidad de vida visual. No es algo que haga que las fotos se vean con mejores colores (de eso se encargan tecnologías como el HDR), sino que hace que el movimiento en tu pantalla pueda verse más fluido.
Esta es la confusión número uno. A menudo usamos los términos indistintamente, pero no son lo mismo. Es importante entender esta diferencia para saber por qué, a veces, aunque tengas una pantalla increíble, las cosas no se ven tan bien como esperabas.
¿Para qué sirve una tasa de refresco alta si el contenido tiene pocos FPS? Pues, en cuanto a fluidez del movimiento, para poco. Para aprovecharla al máximo, ambos valores deben ir de la mano.
Si tu pantalla va a 120 Hz pero el vídeo que estás viendo se grabó a 24 FPS (como muchas películas), la pantalla repetirá cada fotograma varias veces.
En general, los FPS son la potencia del motor (lo que el móvil «crea») y los Hz son la capacidad de la ventana por la que miras (la pantalla). Para aprovechar toda la fluidez que ofrece el panel, necesitas que el móvil genere suficientes fotogramas.
No hay una respuesta única, porque todo depende de para qué uses el móvil. No es lo mismo consultar redes sociales de vez en cuando que jugar de forma competitiva.
Aquí te dejamos una guía rápida para que identifiques cuál es la tuya:
Sí, pero con matices. Hace unos años, la tasa de refresco en móviles era algo que importaba sobre todo a los aficionados a la tecnología. Hoy en día, es una de las características que más puedes agradecer en el uso diario.
Al final, el móvil lo usamos mucho para hacer «scroll» (deslizar el dedo hacia arriba o hacia abajo). Ya sea en TikTok, en el periódico o en tus contactos, una tasa de refresco alta puede hacer que el movimiento del texto se vea más fluido.
Sin embargo, hay algo que debes tener en cuenta: la batería. Actualizar la pantalla a 120 Hz puede requerir más energía que hacerlo a 60 Hz. Por eso, muchos móviles incluyen una tasa de refresco adaptativa, que ajusta la frecuencia según lo que estés haciendo. Algunos paneles con tecnología LTPO pueden bajar hasta 1 Hz cuando la imagen está quieta para ahorrar energía.
Entonces, ¿merece la pena pagar más por ello?
¿Prefieres que se vea muy nítido o que el movimiento sea muy fluido?
La resolución (como el 4K o el UHD) define cuántos píxeles hay en la pantalla. A más píxeles, puede haber más detalle y definición. La tasa de refresco define cuántas veces puede actualizarse la imagen por segundo.
En pantallas pequeñas, como la de un móvil, suele ser más difícil notar la diferencia entre una resolución Full HD y una 4K. El ojo humano tiene sus límites. Sin embargo, la diferencia de fluidez entre distintas tasas de refresco sí puede percibirse al desplazarse por la pantalla. El movimiento puede llamar más la atención que unos píxeles extra que apenas alcanzas a distinguir.
Por eso, nuestra recomendación suele ser: si tienes que elegir, prioriza una buena tasa de refresco (90-120 Hz) y un buen panel (como un AMOLED) antes que una resolución muy alta cuya diferencia quizá no aprecies en un móvil. En pantallas grandes, como las de las mejores Smart TV, sí cobra más sentido buscar un equilibrio entre ambas.
Si aún no tienes claro si esto es para ti, aquí te resumimos los beneficios principales de dar el salto a una pantalla con más hercios:
En definitiva, entender qué es la tasa de refresco te ayuda a elegir lo que realmente te hace falta. No se trata solo de números grandes, sino de cómo disfrutas tú de tu tiempo frente a la pantalla.
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