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Términos complejos explicados de forma Simple, a lo Lowi.
La placa base, también llamada placa madre o motherboard, es el componente principal de un ordenador: una placa de circuito impreso a la que se conectan todos los demás elementos, como el procesador, la memoria RAM, la tarjeta gráfica o el disco duro.
Su función es hacer de puente entre todas las piezas del equipo para que puedan comunicarse entre sí.
Sin placa base no hay ordenador. Es literalmente la base física sobre la que se monta todo el hardware, y de su calidad depende buena parte del rendimiento y la estabilidad del equipo.
A veces se la conoce también como «tarjeta madre», un término que viene de la traducción literal del inglés motherboard, aunque en español lo más habitual es hablar de placa base o placa madre indistintamente.
Aunque el diseño varía según el modelo, la mayoría de placas base incluyen estos elementos:
El chipset es el conjunto de chips que controla cómo se comunican entre sí el procesador, la memoria, las tarjetas de expansión y los puertos de la placa base.
Determina, entre otras cosas, cuántos puertos USB puede tener el equipo, qué velocidad de memoria RAM admite o si es posible hacer overclocking (aumentar el rendimiento del procesador por encima de sus valores de fábrica).
Elegir una placa base con un buen chipset es tan importante como elegir un buen procesador, ya que un chipset limitado puede convertirse en un cuello de botella para el resto del sistema.
Cada familia de procesadores suele ser compatible con varios chipsets distintos, normalmente organizados por gamas: desde las más básicas, pensadas para un uso sencillo, hasta las más avanzadas, orientadas a gaming o edición profesional.
La BIOS (o su versión más moderna, la UEFI) es un pequeño programa integrado en la placa base que se ejecuta nada más encender el ordenador, antes incluso de que arranque el sistema operativo. Se encarga de comprobar que el hardware funciona correctamente y de cargar los primeros pasos del arranque del equipo.
La placa base incluye una pequeña pila (normalmente de tipo botón, modelo CR2032) cuya función es mantener alimentados el reloj interno y la configuración de la BIOS cuando el ordenador está apagado o desenchufado.
Si esa pila se agota, el equipo puede perder la fecha y la hora cada vez que se apaga, o restablecer algunos ajustes de la BIOS a sus valores de fábrica. Es un componente pequeño, pero muy fácil de sustituir si da problemas.
Las placas base se fabrican en distintos tamaños estandarizados, pensados para adaptarse a diferentes tipos de torre y necesidades:
El formato de la placa base debe coincidir con el de la torre o caja del ordenador, ya que cada tamaño tiene unos anclajes y unas medidas específicas. Antes de comprar una placa base conviene comprobar siempre que es compatible con la caja que vas a usar.
A la hora de elegir placa base, lo primero es comprobar la compatibilidad: debe admitir el zócalo del procesador que vayas a usar y el tipo y velocidad de memoria RAM que necesitas.
Después conviene revisar cuántas ranuras de expansión y puertos ofrece, por si en el futuro quieres añadir más almacenamiento o una nueva tarjeta gráfica.
Por último, el presupuesto también manda. No tiene sentido pagar de más por funciones avanzadas (como overclocking extremo) si vas a usar el ordenador para tareas básicas.
Ajustar la placa base al uso real que le vas a dar es la forma más sencilla de acertar.
Como consejo final, siempre es buena idea revisar el número de ranuras M.2 o SATA para almacenamiento, la calidad de la conectividad de red integrada y si el formato elegido encaja físicamente en la torre que vas a usar.
Son detalles pequeños, pero que marcan la diferencia entre montar un equipo pensado para durar años y tener que cambiar de placa base antes de lo esperado.
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