Ir directamente al contenido

Glosario

Términos complejos explicados de forma Simple, a lo Lowi.

Volver al listado completo

Placa Base

¿Qué es la placa base y para qué sirve?

La placa base, también llamada placa madre o motherboard, es el componente principal de un ordenador: una placa de circuito impreso a la que se conectan todos los demás elementos, como el procesador, la memoria RAM, la tarjeta gráfica o el disco duro.

Su función es hacer de puente entre todas las piezas del equipo para que puedan comunicarse entre sí.

Sin placa base no hay ordenador. Es literalmente la base física sobre la que se monta todo el hardware, y de su calidad depende buena parte del rendimiento y la estabilidad del equipo.

A veces se la conoce también como «tarjeta madre», un término que viene de la traducción literal del inglés motherboard, aunque en español lo más habitual es hablar de placa base o placa madre indistintamente.

Componentes principales de una placa base

Aunque el diseño varía según el modelo, la mayoría de placas base incluyen estos elementos:

  • Zócalo o socket: el conector donde se instala físicamente la CPU o procesador. Cada placa base es compatible solo con un tipo concreto de zócalo.
  • Chipset: un conjunto de circuitos que gestiona la comunicación entre el procesador y el resto de componentes.
  • Ranuras de memoria RAM: donde se instalan los módulos de RAM, la memoria que el ordenador usa para trabajar mientras está encendido.
  • Conectores de alimentación: reciben la corriente de la fuente de alimentación y la distribuyen a los distintos componentes.
  • Ranuras PCIe: permiten instalar tarjetas de expansión, como la GPU o tarjeta gráfica, tarjetas de sonido o de red.
  • Puertos de conexión: USB, HDMI, audio, red y otros conectores accesibles desde el exterior de la torre.

¿Qué es el chipset y por qué es importante?

El chipset es el conjunto de chips que controla cómo se comunican entre sí el procesador, la memoria, las tarjetas de expansión y los puertos de la placa base.

Determina, entre otras cosas, cuántos puertos USB puede tener el equipo, qué velocidad de memoria RAM admite o si es posible hacer overclocking (aumentar el rendimiento del procesador por encima de sus valores de fábrica).

Elegir una placa base con un buen chipset es tan importante como elegir un buen procesador, ya que un chipset limitado puede convertirse en un cuello de botella para el resto del sistema.

Cada familia de procesadores suele ser compatible con varios chipsets distintos, normalmente organizados por gamas: desde las más básicas, pensadas para un uso sencillo, hasta las más avanzadas, orientadas a gaming o edición profesional.

¿Qué es la BIOS/UEFI de la placa base?

La BIOS (o su versión más moderna, la UEFI) es un pequeño programa integrado en la placa base que se ejecuta nada más encender el ordenador, antes incluso de que arranque el sistema operativo. Se encarga de comprobar que el hardware funciona correctamente y de cargar los primeros pasos del arranque del equipo.

¿Para qué sirve la pila de la placa base?

La placa base incluye una pequeña pila (normalmente de tipo botón, modelo CR2032) cuya función es mantener alimentados el reloj interno y la configuración de la BIOS cuando el ordenador está apagado o desenchufado.

Si esa pila se agota, el equipo puede perder la fecha y la hora cada vez que se apaga, o restablecer algunos ajustes de la BIOS a sus valores de fábrica. Es un componente pequeño, pero muy fácil de sustituir si da problemas.

Tipos de placa base según su formato (ATX, Micro-ATX, Mini-ITX)

Las placas base se fabrican en distintos tamaños estandarizados, pensados para adaptarse a diferentes tipos de torre y necesidades:

  • ATX: el formato más habitual, con más espacio para ranuras de expansión y conectores. Ideal para equipos de sobremesa completos o pensados para ampliarse en el futuro.
  • Micro-ATX: algo más compacto que el ATX, con menos ranuras, pero suficiente para la mayoría de equipos domésticos y de oficina.
  • Mini-ITX: el formato más pequeño, pensado para ordenadores compactos o silenciosos, aunque con menos opciones de expansión.

El formato de la placa base debe coincidir con el de la torre o caja del ordenador, ya que cada tamaño tiene unos anclajes y unas medidas específicas. Antes de comprar una placa base conviene comprobar siempre que es compatible con la caja que vas a usar.

¿Cómo elegir una placa base al montar un PC?

A la hora de elegir placa base, lo primero es comprobar la compatibilidad: debe admitir el zócalo del procesador que vayas a usar y el tipo y velocidad de memoria RAM que necesitas.

Después conviene revisar cuántas ranuras de expansión y puertos ofrece, por si en el futuro quieres añadir más almacenamiento o una nueva tarjeta gráfica.

Por último, el presupuesto también manda. No tiene sentido pagar de más por funciones avanzadas (como overclocking extremo) si vas a usar el ordenador para tareas básicas.

Ajustar la placa base al uso real que le vas a dar es la forma más sencilla de acertar.

Como consejo final, siempre es buena idea revisar el número de ranuras M.2 o SATA para almacenamiento, la calidad de la conectividad de red integrada y si el formato elegido encaja físicamente en la torre que vas a usar.

Son detalles pequeños, pero que marcan la diferencia entre montar un equipo pensado para durar años y tener que cambiar de placa base antes de lo esperado.

Estamos para ayudarte

Llámanos al 900 927 973